Con el tiempo, notamos que el ordenador que compramos se ha ido quedando atrás en rendimiento comparándolo con otros equipos más recientes. Nuestro ordenador está nuevo (o eso parece) pero la velocidad de navegación y juego deja mucho que desear. Nos asalta una gran duda, ¿debo tratar de reflotarlo o compensa más comprar un ordenador nuevo? La respuesta no es sencilla y habría que valorar cada caso concreto. Sin embargo, sí podemos tener unas nociones que nos indican cuál puede ser el mejor camino a tomar. Vamos a verlas…
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