A lo largo de mi larga experiencia laboral, me han consultado en numerosas ocasiones sobre cuál sería el mejor ordenador para comprar. Obviamente, es una respuesta complicada porque la tecnología avanza rápidamente y lo que hoy es lo último, mañana estará obsoleto. Sin embargo, siempre tengo la misma contestación, «¿para qué lo vas a usar?» Porque de esta respuesta podremos empezar a determinar lo que se necesita. No soy partidario de comprar un Ferrari si luego lo vas a conducir por una carretera comarcal, así que busco lo bueno, bonito y barato que satisfaga todas las expectativas y necesidades.
Esa respuesta inicial nos hará decidirnos por un portátil o un ordenador de sobremesa. Ambos tienen sus ventajas y sus inconvenientes, así que vamos a verlos un poco más detalladamente.

Ventajas del portátil.
- Movilidad o portabilidad. Este tema es decisivo para muchas personas. Por ejemplo, si tenemos que hacer presentaciones fuera de casa, trabajar en diferentes entornos, transportar el equipo… El hecho de poder llevarnos nuestro portátil donde queramos nos permite una enorme flexibilidad. Cada vez es más común el trabajo telemático y un portátil suele ser una opción muy atractiva para bastantes profesionales.
- Rendimiento. Atrás quedaron los tiempos en los que los portátiles eran muy inferiores a los ordenadores de sobremesa. Actualmente, existen equipos para todo tipo de tareas: ofimática, juegos, edición profesional… Todo dependerá de nuestras necesidades y de nuestro presupuesto, pero podemos conseguir un rendimiento bueno a un precio asequible.
- Trackpad o ratón. Existe la posibilidad de utilizar ratón conectándolo a su USB o usar el trackpad. En este sentido, yo soy de la vieja escuela y prefiero el ratón por USB pero para gustos, los colores.
- Precio. En un ordenador de sobremesa tendremos diferentes componentes (pantalla, teclado, ratón…). En un ordenador portátil está todo incluido y hace que, generalmente, resulte más económico. También se venden portátiles sin sistema operativo (lo que rebaja aún más su precio) para que los usuarios puedan poner alguno que tengan o uno libre como linux.
- Ligereza. En el caso de que optemos por un ultrabook o un portátil ligero transportarlo será muy sencillo. Eso sí, todo es más pequeño y cuesta un poco acostumbrarse.

Ventajas del ordenador de sobremesa.
- Más potencia. El mayor problema de los chips potentes es su temperatura y refrigerarlos se convierte en una necesidad imperiosa.
- Mejor refrigeración. Relacionado con el punto anterior, en un ordenador de sobremesa se puede montar un sistema de refrigeración excelente (refrigeración líquida, flujo de aire continuo con ventiladores grandes, etc). En un portátil es una misión casi imposible y dependerá mucho del fabricante y del modelo.
- Mayor productividad. Es la consecuencia de los dos puntos anteriores: tenemos una mejor herramienta profesional. Podemos trabajar muchísimas horas con el equipo y con cargas de trabajo constante. Yo he tenido equipos funcionando muchos días ininterrumpidamente sin atisbos de lentitud.
- Mejor experiencia en videojuegos. Como hemos indicado, las tarjetas gráficas potentes exigen una refrigeración y un espacio físico que un portátil no les puede proporcionar. Por otra parte, las pantallas de un portátil raramente superan las 17 pulgadas (el estándar son 15,6 y en algunos modelos se tiende a que sean más pequeños) mientras que en un ordenador de sobremesa no tenemos límite para la pantalla, sólo el espacio físico del que dispongamos.
- Posibilidad de mejorar o sustituir componentes. Pasado un tiempo, podemos tomar la decisión de cambiar tarjeta gráfica, procesador, discos duros, memoria RAM, fuente de alimentación; todo. Hacer cambios en un portátil es mucho más complicado y básicamente se limitaría a la memoria RAM y a los discos duros. Si no te gusta el hardware, es conveniente llevarlo a un servicio técnico profesional.
- No hay que cargarlo. Obviamente, tiene que estar enchufado pero nos olvidamos de la batería y su dependencia.
Inconvenientes de un ordenador de sobremesa.
- Son ordenadores fijos. No están pensandos para transportarlos habitualmente.
- Consumen más. Mayor rendimiento se traduce en mayor consumo.
- Necesitan periféricos. Y no cualquier periférico, sino un monitor, teclado y ratón. En los portátiles tenemos estos tres. Así que, cuando vayáis a comprar un PC tenéis que mirar también lo que cuestan sus periféricos, salvo que los tengáis previamente.
- Requiere un espacio mínimo No siempre disponemos de un gran espacio para desplegar el ordenador que nos gustaría, así que debemos adaptarnos al espacio que tengamos. La CPU, el ratón, el teclado, la webcam, la impresora, etc. ocupan un espacio que debemos estudiar antes de colocar nuestro equipo.
Inconvenientes de un portátil.
Autonomía. Si no disponemos de un enchufe cercano, la autonomía dependerá de la batería del portátil. Es cierto que las baterías han mejorado bastante en los últimos años, pero todavía están muy lejos de poder tener nuestro portátil conectado 24 horas sin ningún tipo de recarga. El consumo de batería dependerá del uso que demos al equipo: no es lo mismo ejecutar juegos de alta definición que visitar el correo o navegar por la red. Una solución muy habitual es adquirir una batería portátil pero solo lo recomiendo si no hay un enchufe cercano.
Menor rendimiento. Aunque hemos alcanzado un mayor rendimiento en los últimos años, el tema gráfico siempre es mejor en un ordenador de sobremesa. En un portátil casi todo es de una serie inferior y, comparativamente, más caro. Para los videogamers, las 17 pulgadas (como máximo) se quedan cortas y más cuando buscamos resoluciones de pantalla con gran definición o con una velocidad de refresco aceptable.
Mejora de componentes limitada. Mejorar componentes de un portátil es caro y complicado y se limita a los discos duros y a la memoria RAM. Antes de ampliarlo hay que saber si la placa permite esa modificación y también si podemos tener problemas de frecuencias. Si no lo tienes demasiado claro, es conviente llevarlo a un lugar donde analicen si puede mejorarse y te hagan un presupuesto de las optimizaciones. Por todo esto, la mayoría de portátiles terminan igual que cuando se compraron, sin cambios.
Peor refrigeración.Cada día tendemos a que los portátiles sean más pequeños y ligeros lo que va en contra de tener una ventilación óptima. El espacio es tan reducido que disipar el calor resulta muy complicado y más si hablamos de ordenadores portátiles de gama alta, con utilizaciones de tarjetas gráficas potentes que hacen bastante ruido y no se refrigeran adecuadamente. Además, si queremos limpiar el ordenador por dentro durante los dos primeros años, es casi seguro que perderemos la garantía por uso inapropiado (los fabricantes incluyen esta cláusula y se lavan las manos si lo abres), lo cual implicará que no hagamos nada hasta pasado este plazo. Mantener saneado un portátil requiere cambiarle periódicamente la pasta térmica del procesador y comprobar que el ventilador da las revoluciones adecuadas. Conviene hacerlo cuando notemos un excesivo calentamiento o cuando suene «raro» (haga mucho ruido). Como es un tema delicado, si no somos muy manitas es mejor llevarlo a un servicio técnico competente.
Resistencia. Los portátiles están pensados para ser transportados y es muy probable que en algún momento se golpee en algún viaje. Como es evidente, no están bien preparados para impactos así que debemos ser cuidadosos en este sentido.
Batería. Como es lógico, la batería se va degradando con el paso del tiempo. Los primeros años irá bien, pero llegará un momento en el que no cargue o en el que, directamente, el ordenador te recomiende cambiarla. A veces no es sencillo encontrar baterías de nuestro modelo de ordenador, sobre todo si ya tiene un tiempo. La única nota positiva es que ya no son tan caras como hace algunos años.
Teclado más incómodo.El que sepa teclear bien, notará una enorme diferencia entre el teclado de un ordenador de sobremesa y el de un portátil. En este último, la disposición de las teclas y su tamaño dificultan un poco el trabajo diario, aunque uno se termina acostumbrando.
Eligiendo las características más idóneas.
Básicamente, existen en el mercado 2 tipos de procesadores, los AMD y los intel (dejo fuera los Apple porque me centro más en los ordenadores personales). No voy a entrar a debatir cuál de ellos es mejor, porque cada uno comentará según sus propias experiencias. Personalmente, soy más partidario de los ordenadores intel, distinguiendo 3 grandes apartados:
i3. Gama Baja
i5. Gama Media
i7. Gama Alta
Existen, dentro de intel, otros procesadores pero los obviaré por ser demasiado básicos. Muchas veces vemos folletos con ordenadores a precios muy económicos pero suelen llevar procesadores de una calidad mínima, como los celeron. Esto lo notaremos cuando queremos usar el ordenador para navegar o hacer cualquier tarea. Al final, como se dice siempre, «lo barato sale caro«. Tampoco hablaré de los i9 (gama súper alta), por tener precios desorbitados y ser difíciles de conseguir. No están orientados al usuario común y los dejo fuera de esta división.
Cuando leemos sobre ordenadores, debemos fijarnos en el procesador que tiene. Podemos leer que es un i5, por ejemplo, pero habrá que fijarse en la familia que tiene. ¿Y cómo se sabe la familia? Si veis la foto adjunta de mi equipo, veréis sus características. Se trata de un ordenador i5-9400, es decir de la familia 9 (sólo hay que fijarse en el primer dígito). En el momento en el que escribo estas líneas estamos en la familia 11, así que el procesador será i5 11XXX y quizá unas letras detrás (ahora hay que fijarse en los dos primeros dígitos en lugar de hacerlo únicamente en el primero). Ni que decir tiene que un procesador i5 3XXX es inferior a un i5 9XXX por citar un ejemplo. Ahora es muy común vender ordenadores «reciclados» (en muchos sitios lo etiquetan como «reacondicionados«) y leemos i5 o i7 y nos emocionamos al ver su precio. Es muy probable que se trate de ordenadores antiguos, de las familias 3 y 4. Estos ordenadores pueden tener 7 u 8 años y no irán igual de finos que uno más moderno.

La tecnología no para de evolucionar y de un tiempo a esta parte se han ido introduciendo mejoras importantes. Uno de ellos ha sido la introducción de los discos duros SSD. Para no aburriros, os diré que son mucho más rápidos que los mecánicos y hace que el ordenador arranque en segundos. A la hora de comprar un ordenador es importante que os aseguréis de que tenga este tipo de disco duro, porque notaréis un importante incremento de velocidad. Es más, en ordenadores con un cierto tiempo, si les cambiamos el disco duro y metemos uno de este tipo, también notaremos una mejora considerable de rendimiento. Uno de mis ordenadores tiene una «segunda juventud» únicamente mejorando este aspecto.
Otro aspecto muy importante es la memoria RAM. Hay gente que se hace líos con la memoria RAM y la capacidad del disco duro (normal, porque nadie nace sabiendo). La RAM es muy útil porque es la memoria «a corto plazo» del ordenador, es decir, que si tenemos programas abiertos, en esta memoria se guardará la información de lo que estemos usando. Lógicamente, cuanta más memoria, más cosas podremos abrir simultáneamente sin notar una pérdida de velocidad. A día de hoy, menos de 8 GB de RAM me parece poco y yo recomiendo 16 GB de RAM: todo irá fluido y podrás tener abiertas muchas cosas a la vez.
La capacidad del disco duro se refiere a la información que podemos guardar dentro de él (fotos, documentos, programas…). Para mí no es un factor muy decisivo porque el ordenador puede tener un tamaño «normal» (en un portátil 500 GB y en un sobremesa 1 TB) que para la mayoría de los usuarios será más que suficiente. Además, siempre podemos recurrir a pendrives y discos duros externos si nuestro espacio en el ordenador se queda pequeño.
No voy a entrar a analizar otros dispositivos como pantallas, ratones y teclados. Sólo diré que busquéis una pantalla que se ajuste a vuestras necesidades teniendo en cuenta el espacio del que dispongáis. También hay que considerar si vais a usar ratones y teclados con cable o inalámbricos. A mí me gustan más los primeros porque no tendremos que cambiarles la batería (que tiene la mala costumbre de gastarse cuando más lo necesitamos). Sé que a mucha gente no le gusta que haya demasiados cables por la mesa, pero tendrás menos problemas.
A modo de resumen os diré que penséis en qué lo vais a utilizar, os decidáis entre sobremesa y portátil y luego busquéis el procesador más adecuado. Con un i5 debería ser más que suficiente, sobre todo si tiene mucha memoria RAM y un disco duro SSD. Estad atento a la familia y olvidaos de las antiguas (nada de 3, 4, 5…). Yo diría que a partir de la 8 y siempre que el precio sea razonable hay que empezar a elegir.
Muchas gracias por leerme y cualquier duda o problema enviadme un comentario.
¡Suerte!
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